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Leucemia Mieloide Crónica
La leucemia mieloide crónica (LMC) es una enfermedad maligna de la sangre, que resulta de una anomalía cromosómica adquirida, denominada cromosoma Filadelfia, presente en aproximadamente el 95% de los pacientes afectados por esta enfermedad.
Este padecimiento puede diagnosticarse en cualquiera de las tres fases que se describen a continuación dependiendo del tiempo de evolución del padecimiento.
Fase Crónica
En el 40% de los casos se diagnostica la LMC tras el descubrimiento fortuito de aumento de los glóbulos blancos en la sangre, por medio de una biometría hemática, realizado de forma sistemática o durante un chequeo. La esplenomegalia (crecimiento del bazo) se aprecia en el 50-70% de los casos; se trata de uno de los signo físico más importante que permite hacer el diagnóstico.
Fase Acelerada
Tiene una duración que raramente sobrepasa los 18 meses, se caracteriza clínicamente por un deterioro progresivo del estado de salud general, con dolores óseos, fiebre y esplenomegalia. Esta fase de la enfermedad, además de los parámetros alterados en los glóbulos blancos, se identifica por una resistencia progresiva al tratamiento con quimioterapia convencional.
Crisis Blástica
Es una transformación aguda, que sigue generalmente a la fase acelerada. Se caracteriza por la presencia de un alto número de blastos (células blancas inmaduras de médula ósea), que pueden ser detectadas en sangre periférica. Los signos clínicos son los de una leucemia aguda con anorexia (falta de apetito), fiebre, sudores nocturnos y dolores óseos.


